¿Las malas hierbas se apoderan de tu jardín?
Si arrancar malas hierbas te resulta tan frustrante como a la mayoría, te interesa saber que existen métodos eficaces para mantenerlas bajo control sin pasarte horas de rodillas. Un jardín impecable no tiene por qué depender del trabajo manual constante.
¿La correhuela o el grama te están ganando la batalla?
La pesadilla de cualquier jardinero: las malas hierbas perennes que invaden flores y hortalizas y las asfixian sin remedio. La correhuela puede resultar vistosa, pero su capacidad de propagación la convierte en un problema serio y muy difícil de erradicar.
¿Sabías que las raíces de la correhuela y del grama pueden alcanzar hasta 3 m de profundidad? Arrancarlas a mano —sin una miniexcavadora— es prácticamente inútil: la única forma de ganar es privar a las raíces de sus reservas energéticas.
Estas plantas perennes acumulan azúcares en forma de almidón en sus raíces durante el verano para rebrotar con fuerza en primavera, convirtiendo ese almidón de nuevo en azúcares y expandiéndose más allá del crecimiento del año anterior, tanto en la parte aérea como en el sistema radicular.
¿Cómo privar a las raíces de energía para que no rebroten?
La clave está en el momento de actuar. Dedica unos 20 minutos al día a eliminar repetidamente la parte aérea en cuanto aparezca. Si rebrota, córtala de inmediato. Esto impide que la planta almacene azúcares en las raíces y, cuando llegue el momento, podrás cubrir la zona con una capa gruesa de acolchado. En la lucha continua contra la correhuela y otras malas hierbas perennes de similar agresividad, necesitarás una solución más duradera y resistente.
Recomendamos cubrir las zonas afectadas con una manta geotextil antihierbas de alta densidad. Suele ser una lámina tejida, negra y opaca, que permite el paso del agua pero bloquea completamente la luz.
La razón de utilizar una manta tejida es que el suelo no debe quedar privado de agua de lluvia ni de nutrientes, pero sí debe mantenerse en completa oscuridad para impedir cualquier crecimiento vegetal bajo la lámina.
Cómo usar la manta geotextil para frenar la expansión de plantas invasoras
Algunas plantas se propagan con aún más agresividad: el bambú o incluso la menta son ejemplos claros. Una vez establecidas, sus rizomas pueden avanzar varios metros al año, incluso en variedades vendidas como no invasoras.
La solución es, de nuevo, la manta antihierbas. El plástico resistente a los rayos UV no se degrada con facilidad, por lo que con productos como FABREX puedes doblar la manta hacia abajo y enterrar ligeramente sus bordes en el suelo. Esto bloquea el avance de las raíces y define con precisión el límite entre zonas.