De media, los niños pasan apenas 16 minutos al día al aire libre. Este es solo uno de los muchos datos preocupantes sobre las generaciones más jóvenes.
Según diversas estadísticas europeas, los niños con dependencia de las pantallas no son los únicos que llevan una vida sedentaria. Más del 40% de los trabajadores de oficina no logran superar los 15 minutos diarios al aire libre de media.
Un estilo de vida sedentario y de interior conlleva, entre otros riesgos, una mayor probabilidad de problemas de salud, incluidos niveles elevados de azúcar y grasa en el organismo.
Muchos optamos por pasar el descanso del mediodía en interiores. Ese tiempo podría aprovecharse para comer al aire libre, aunque sea durante una parte de la pausa. Un cambio tan pequeño puede mejorar notablemente nuestra calidad de vida.
Somos mucho más sofisticados socialmente que nuestros antepasados cazadores-recolectores, pero biológicamente seguimos siendo los mismos. Necesitamos la luz natural para existir.
Afortunadamente, cada vez más personas se interesan por las actividades al aire libre y disfrutan del entorno natural más que en épocas anteriores. La proporción de adultos que visitan espacios naturales al menos una vez a la semana ha crecido un 8%, hasta alcanzar el 62%.
Visitar bosques, parques y reservas naturales debería ser una rutina, incluso para quienes viven en ciudades alejadas del entorno rural. Nunca estamos tan lejos de un árbol.
Si nosotros mismos no encontramos tiempo para apreciar la naturaleza, ¿cómo vamos a conseguir que nuestros hijos lo hagan?