Sea cual sea el aspecto que busques para tu propiedad, probablemente coincidirás en que la funcionalidad es tan importante como la estética. Las dos no siempre van de la mano, y es probable que usar plástico para conseguirlo no sea lo primero que se te ocurra. La ventaja añadida: el mantenimiento se reduce al mínimo absoluto.
El plástico lleva décadas asociado a la explosión del «oro blanco» de los años 70 y 80: ventanas, puertas y acristalamientos baratos, mal diseñados y peor instalados. Incluso se hicieron series de televisión sobre ello. En otros contextos, vemos botellas de agua decoloradas y cubiertos que sobresalen como una isla de baquelita; bolsas de plástico arrastradas por el viento, enganchadas en las ramas de los árboles como banderas tibetanas distópicas.
Con razón, ante tanta basura plástica en nuestra vida cotidiana que proyecta una imagen de lo más cutre, hay voces que piden el fin de su producción. El ejemplo más reciente y llamativo: la prohibición de las pajitas de plástico.
Pero la pregunta que hay que hacerse es: ¿puede el plástico ser útil o incluso mínimamente aceptable desde el punto de vista estético?
La principal virtud del plástico es su durabilidad.
Solo por eso, en los últimos años hemos asistido a un aumento considerable del uso del plástico en la construcción. No solo en aplicaciones residenciales, sino en grandes proyectos comerciales y comunitarios. No se trata únicamente de los beneficios medioambientales de usar materiales reciclados, sino del hecho de que es tan fiable como cualquier material empleado tradicionalmente en cimentaciones. Desde entradas de vehículos hasta bases para estructuras exteriores, terrazas y senderos, el plástico está demostrando su valor.

Desde el punto de vista estético, el plástico puede integrarse de forma discreta junto a materiales naturales para obtener lo mejor de ambos mundos. Las puertas composite, por ejemplo, combinan madera y plástico: tienen el aspecto natural de la madera y todas las propiedades estructurales que aporta el plástico.
Ante las llamadas a poner fin a su producción, lo más lógico es también abordar el residuo plástico que ya existe. Es una excelente materia prima que nosotros mismos utilizamos en todos nuestros productos: diseñados con criterio, discretos, fáciles de instalar y respetuosos con el medio ambiente.
Sharon Smedley encontró nuestras rejillas para grava a través de una búsqueda en Google.
«Quedamos muy satisfechos con el último pedido que realizamos: una web clara y fácil de usar, confirmación por correo electrónico y una entrega muy rápida. En general, estamos muy contentos con vuestra empresa, y por eso hemos vuelto a pedir más rejillas. Gracias por el excelente servicio».
Nuestro equipo comercial ofrece asesoramiento especializado, y en nuestra web encontrarás solo algunas de las muchas formas en que el plástico puede aplicarse en proyectos de construcción de cualquier escala.
Desde la fundación de la empresa hasta hoy, nuestra motivación principal ha sido siempre contribuir activamente a la mejora del medio ambiente. Por eso buscamos constantemente nuevas formas de incorporar y dar una segunda vida a los residuos plásticos con un propósito duradero. Nuestras rejillas de estabilización de suelo, por ejemplo, nos han permitido inmovilizar de forma permanente una cantidad ingente de residuo plástico. Solo este año hemos comercializado el equivalente a 1 millón de kg. Una cantidad considerable de plástico residual fijado de forma definitiva.
Invertimos en ideas y empresas que nos permiten aumentar nuestra capacidad de reciclaje. Si tú o alguien que conoces tiene una idea o dirige un negocio y quiere explorar este tipo de oportunidad con nosotros, contáctanos en: